Bellas décimas de la poeta Carmen Veloso dirigido por la gran maestra Juana Millar muestra el trabajo de Helia Witker y un extracto de las últimas cosas realizadas como parte de la exposición Re Sucitando. A través de este viaje lírico la autora nos sumerge en un universo donde el trabajo de Helia roza tintes fantásticos y se entreteje con un mensaje evocador.

La exposición Re Sucitando se trata de una muestra de arte que propone renacer y recomenzar.  Es una colección de imágenes que habla de la experiencia de la generación de los que vivieron el Golpe de Estado en la infancia. Y es una construcción nueva sobre ese legado de utopía y ruptura. Su mensaje es, a partir de la memoria y en nombre de todos aquellos a los que perdimos, salir a las zonas de intensa luz del lujo permanente de vivir. Con un lenguaje muy femenino y sutil  en esta obra   se cruzan la luz y la sombra, el pasado, el presente y los sueños del futuro: es el viaje de una niña que creció en provincia, a la sombra de los ríos y los manzanos en flor. Una cosmovisión luminosa que se rompe con su padre preso en varios campos de concentración y la familia alejándose de Chile. Encontrando en México un refugio de amistad y fraternidad en un mundo alegre y multicolor.

Re-sucitando está realizado en telas, bordados, tejidos, cintas, mostacillas y encajes, pintura sobre tela y collages. Su dimensión máxima es el color.

Uno de sus cuadros se llama “Llorando salen lágrimas”, y en su textura de lentejuelas propone dar rienda suelta a la pena para que respire el alma. Otra obra es un homenaje a los detenidos desaparecidos; ellos conforman el “Sagrado árbol de Chile” con miles de nombres en las ramas. Es “un árbol joven, que comenzó a gestarse el día 11 de septiembre de 1973. Especie única que se yergue en el corazón de la patria. Sus raíces están ensangrentadas y se entretejen de norte a sur a lo largo de todo el territorio nacional, dejando un surco profundo en su recorrido. Pero brota sin pausa, y sus flores bañan de colores invierno y verano, y se llaman siemprevivas”. Este árbol es una manera de reunir las almas de los desaparecidos en un tronco vivo, con una savia que nutre nuestro presente.

Otro conmovedor centro de esta muestra es una instalación construida en un atril, con la figura de una niña, que al abrirse revela un cuento que relata el Golpe de Estado desde sus ojos infantiles: Es la historia de una niña vestida de reina que camina por las calles del dolor, su vestido inmaculado es rasgado por la violencia y su falda blanca, desgarrada, de varios metros, es un camino de esperanza que invita al espectador a tomar agujas e hilo para zurcir y reparar  sus propios traumas y dolores.

Re-sucitando propone una sanación individual y colectiva, esa necesaria catarsis de la que surge una vida más plena, con menos peso emocional para construir el futuro. Y su amor por el color es, a cada paso, una apuesta por la felicidad, la libertad y la paz.

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