La exposición “La Divina Política” tuvo lugar en el Teatro camino en Agosto de 2017. Aquí se exhibieron algunas piezas artísticas parte del trabajo de Helia Witker donde hace alusión al mundo político en Chile histórico, con una mirada crítica y en el lenguaje visual que esta artista nos acostumbra.

La obra de Helia Nadezda Witker tiene una lógica del corazón. Es un proceso que va de la luz a la luz, cruzando túneles de sombra. Porque ella está hablando aquí no solo de la alegría de vivir, sino de la muerte y las heridas históricas y políticas que no terminan de sanar, que aún son nuestros fantasmas y no comprendemos del todo.

Porque el arte sirve para comprender de otro modo: a través  de una creación que todo lo abarca, que lo supera todo.

Por eso su niña con tantos corazones radiantes, por eso su homenaje a Salvador Allende, de una exactitude suprema, y también por eso los nombres, uno tras otro, uno junto a otro, de los detenidos desaparecidos escritos en interminables faldas blancas y en el Arbol Sagrado de Chile. Allí ha escrito los nombres de los ninos, de las mujeres y los hombres que fueron torturados, asesinados, desaparecidos. También por eso, un caballito blanco llévame de aquí, de la intuición de los ninos que pierden su patria y la recuperan en otra.

Helia no Cierra los ojos frente a esa historia que le pertenece y nos pertenece, sino que propone una suerte de final feliz, un nuevo comienzo. Es el gesto de abandoner el lamento y la culpa, de mirar y no mirar más el pasado, para vivir plenamente este presente, este borde del futuro.

La artista construye en el plano de las imagenes, un futuro mejor para nuestros pueblos. Un camino que ya no es lamento, sino luz.

La luz es la pura materia de su obra que invoca la alegría, la libertad y lo mágico, los ideales que perviven en nosotros más allá de las sumisiones de la violencia y del dinero.

En este título irónico y convocante, la divina política está senalando el rumbo verdadero.

El camino del corazón.